
Aunque Alya y Cihan no admiten que se están acercando el uno al otro, a ambos les resulta cada vez más difícil controlar el creciente sentimiento de celos en su interior. Alya no puede evitar sospechar de Mine. Şahin, influenciado por Ecmel, decide hacer la guerra para reclamar lo que por derecho le pertenece. La decisión que toma al final de una reunión secreta con los líderes tribales es lo suficientemente poderosa como para sacudir el dominio de Cihan en Albora. Ecmel, para recuperar el poder, hace un trato con Mahmut a través de su hija Zerrin. Al enterarse de que Zerrin se casará con Sedat, Kaya se embarca en un camino peligroso para impedir esta boda. Mientras tanto, Mine, que ha sido devastada por Cihan, da un paso hacia Alya. Incapaz de silenciar sus dudas, Alya acepta la oferta de Mine y habla con ella en privado.