
En la segunda temporada, los Dessens se acomodan a una vida tranquila en un mundo que por fin parece seguro, hasta que lo inimaginable les obliga a huir una vez más. A medida que la obsesión de Jason por la Caja se intensifica, la creciente paranoia de Daniela la lleva al límite, amenazando con hacer añicos su frágil estabilidad. Por otra parte, Amanda y Ryan unen fuerzas en un intento desesperado por encontrar el camino a casa. Con Blair decidida a detenerlo, Leighton persigue sin descanso su gran visión de crear un mundo perfecto.