
En la segunda temporada, Dexter se ve atrapado entre dos asesinos: uno muy conocido y otro que aterroriza a Nueva York de formas que nadie habría imaginado, todo ello mientras lucha contra su mayor enemigo hasta la fecha: una crisis de mediana edad. Harrison continúa su propia búsqueda de la justicia mientras padre e hijo se enfrentan a su capítulo más oscuro.